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Centro de
Salud y Derechos Humanos
"Juan Bruno Zayas "
Director:
Dr. Darsi Ferrer.
Ciudad de La Habana, Cuba |
“Actualización
del
servicio quirúrgico del Hospital Calixto García”
Por Dr. Darsi Ferrer, dir. Centro de
Salud y Derechos Humanos ¨Juan Bruno Zayas¨.
La Habana, 29 de mayo de 2008.
Por estos tiempos no es aconsejable
someterse a intervenciones quirúrgicas en el Hospital “Calixto
García”, otrora institución insignia del sistema de salud cubano,
donde en la actualidad reciben servicios médicos los pobladores
del municipio Plaza, en la capital habanera.
El departamento central de cirugía
del hospital tiene siete salones quirúrgicos, en los que se
programan de 3 a 5 casos por día. En ellos sólo disponen de un
juego de tijeras por salón para todas las operaciones. Desde
hace años no hay Cloruro de Benzanconio (solución antiséptica),
y las tijeras sucias las enjuagan en agua con alcohol, luego se
saltan el paso de esterilizarlas en la autoclave por 45 minutos,
y las vuelven a utilizar en el paciente que continúa en el turno
operatorio.
Los profesionales se quejan de la
suciedad en los salones. El personal de limpieza es insuficiente
y se acumula la basura, hasta desperdicios contaminados con
gérmenes altamente infecciosos. No se recuerda cuando fue la
última higienización que se realizó con productos químicos en
los locales.
Los trabajadores de los salones
incumplen las normas técnicas elementales de asepsia y
antisepsia, entran a las áreas estériles con prendas y ropas de
calle debajo de los piyamas, sin cubrir el cabello adecuadamente
con los gorros. En no pocas ocasiones escasean los cepillos y
jabones para el lavado de las manos.
Los pacientes se encuentran con la
impensada situación de que muchas veces no hay sábanas en las
salas de pre y post operatorio. A las enfermeras se les torna
difícil evitar que los enfermos permanezcan desnudos delante de
todos. A los operados les colocan una ampolleta de inyecciones
en el extremo de las sondas uretrales a falta de bolsas
colectoras de orina, cada cierto tiempo las quitan y vacían el
contenido en un frasco de suero vacío.
El pasado mes de abril un paciente
que sometieron a un vaciamiento ocular adquirió una infección
durante la operación que por poco le cuesta la vida. Por las
relaciones de su familia el caso tomó connotación y los
directivos del hospital ordenaron una investigación. La
conclusión de los epidemiólogos fue que todo el instrumental que
analizaron estaba contaminado con gérmenes patógenos.
Baby Lorent, popular cantante de
regetón, pagó por debajo de la mesa para que atendieran
adecuadamente a su pareja. A ella le realizaron un implante de
mama y a los pocos días hubo que retirárselo de urgencia por las
graves complicaciones de la infección que cogió durante la
intervención quirúrgica.
Al personal del departamento de
cirugía estética lo apodan “los mafiosos”. Las agotadoras trabas
para que un paciente logre ser sometido a una operación de
cirugía estética desaparecen cuando aparecen los ofrecimientos
de pagar con dólares por la izquierda la intervención quirúrgica.
El cirujano Millares es visto como
el bicho raro por sus colegas. Encuentran irracional que él no
abandone de una vez sus continuas protestas exigiendo que se
cumplan con rigor las normas reglamentadas para el trabajo en
los salones.
La situación del Calixto García
representa la realidad de la mayoría de los centros médicos del
país. Entre otras razones, por la frustración de los
trabajadores de la salud ante la falta de perspectivas de
progreso que conduce a la desmotivación y a la insensibilidad. A
ello se suma la ausencia en la legislación vigente de mecanismos
de indemnización a los enfermos que son víctimas de negligencias
médicas.