UN MEDICO CUBANO RESPONDE A MR. MICHAEL MOORE EN SU
ALEGATO DE SICKO.
¨El Cuestionado Mito
de los Avances del Sistema de Salud de Cuba¨.
Por Dr. Darsi Ferrer,
dir. Centro de Salud y Derechos Humanos
¨Juan Bruno Zayas¨.
La Habana, 30 de Junio de 2007.

Sra. conocida como Fina,
ingresada por posible Cáncer de Pulmón
en una sala del hospital ¨Julio Trigo¨. No le
realizaron la Broncoscopía para confirmar el
diagnóstico por estar roto el equipo.
|

Sala del hospital ¨Salvador
Allende¨, antigua Covadonga, donde asistían en
ese momento a enfermos de Dengue, por eso el
aislamiento con los mosquiteros.
|

Entrada a una de las
salas del pabellón Avelino González, de medicina
interna, en el hospital ¨10 de Octubre¨, antigua
Dependiente.
|

Una de las salas de cirugía, del
pabellón Romagoza, en el hospital ¨10 de Octubre¨.
|

Otra entrada a una de las salas de
medicina interna, hospital ¨10 de Octubre¨.
|
Cubículo
de una de las salas de cirugía, hospital
¨10 de Octubre¨.
|

Vista de parte del techo de uno de los pasillos,
hospital ¨Miguel Enríquez¨, antigua Benéfica
|

Entrada a la clínica de Odontología en el
hospital ¨10 de Octubre¨.
|

Vista lateral del cuerpo de guardia del hospital
¨10 de Octubre¨.
|

Vista más cercana del
lateral de cuerpo de guardia
|

Exterior de
uno de los pabellones de cirugía del
hospital
¨10
de Octubre¨.
|

Exterior del pabellón Avelino
González del hospital ¨10 de Octubre¨, sala de
medicina interna
|

Exterior de construcciones
deterioradas del hospital ¨10 de Octubre¨.
|

Vista de la fachada posterior del
hospital ¨10 de Octubre¨.
|

Fachada anterior del Instituto de
Neumología, antiguo Jurídico de la Habana
|

Paciente y familiares
deambula por el pasillo de la sala de
cirugía, hospital 10 de Octubre
|

Pasillo de una de las salas de
cirugía, hospital 10 de Octubre
|
|
Fachada anterior del hospital
Emergencias
|

Vista exterior de pabellones del
hospital 10 de Octubre |
Los logros del sistema de
salud cubano corresponden a la realidad de los servicios
que se brindan en los centros e instalaciones destinadas
a la atención médica de extranjeros y de los miembros de
la cúpula del poder. Contrario a la pésima calidad,
insuficiencias y franco deterioro de los servicios con
que cuenta la población en general.
Aunque no se reconoce
oficialmente, el programa del médico y la enfermera de
la familia en la práctica desaparece. Hasta ahora, las
autoridades no implementan ninguna alternativa para
compensar la sustitución de ese plan, otrora piedra
angular del sistema de atención primaria de salud.
En los últimos años, el
despojo de médicos al pueblo alcanza una cifra superior
a los veinte mil, con la suma de toneladas de recursos,
entre equipos, medicamentos, insumos y quimicales,
desviados para cubrir misiones de interés político por
países de Latinoamérica y África.
En el territorio nacional la
mayoría de los consultorios médicos están cerrados por
falta de personal. A los galenos los obligan a trabajar
con 3 o 4 poblaciones de más de ciento veinte familias
cada una, por un salario de unos 22 dólares mensuales
que no satisface siquiera las necesidades básicas.
Muchas consultas se mantienen abiertas por la labor que
prestan estudiantes de medicina que cursan el tercer año
de la carrera en adelante, carentes de calificación y
responsabilidad profesional.
Los hospitales y
policlínicas donde se atienden los cubanos de a pie
están en mal estado, con problemas constructivos, faltos
de higiene y de condiciones mínimas para brindar
servicios médicos adecuados. Los pacientes cuando
ingresan deben proveerse su alimentación, enseres como
ropas de cama, toallas, piyamas, ventiladores, cubeta,
vasos, cubiertos, bombillas, incluso medicinas,
reactivos, entre otras dificultades.
A diferencia de las
orientaciones de los organismos multilaterales (OMS,
OPS), el sistema de salud cubano responde a una política
de centralización, todo el funcionamiento se planifica
por las altas instancias del estado y prohíbe la
participación independiente de la sociedad civil en la
toma de decisiones y la utilización de los recursos.
Ello provoca un alto nivel de burocratismo, deficiencias,
inoperancia, divorcio de la realidad y corrupción a
todos los niveles. Además, engendra la implementación de
la mentira como mecanismo oficial de cumplir con las
metas establecidas desde ¨arriba¨.
Aunque el país cuenta con
centros de tecnología de avanzada donde se producen y
hasta exportan medicamentos, en las farmacias se carece
de todo tipo de productos, el déficit alcanza medicinas
esenciales, entre ellas, analgésicos, antiácidos,
vitaminaminerales, jeringuillas, termómetros, etc.
La anciana conocida por Fina
ingresó en el hospital Julio Trigo de la Capital por
sospecha de presentar Cáncer de Pulmón, no fue posible a
los médicos realizarle la broncoscopía para confirmar el
diagnóstico por estar roto el equipo. Casualmente a los
días de su admisión en la sala sufrió un infarto
cerebral que complicó su situación de salud.
Octavio Armenteros tuvo
fiebre elevada varios días que se le asoció pérdida del
apetito, dificultades con la deglución, falta de aire,
síntomas catarrales y pérdida de peso progresiva. Lo
ingresaron en el hospital 10 de Octubre, las deplorables
condiciones de la instalación lo llevaron a irse enfermo
para su casa. Un padrino de la familia (dirigente de
alto rango) le resolvió ingreso en el hospital
Almeijeiras, allá le diagnosticaron un enfisema pulmonar,
bronquiectasia y tumor de laringe. Lleva meses en su
casa desesperado por no tener acceso a un simple
botellón de oxigeno que le ayude a paliar su limitación
respiratoria. Tampoco consigue seguimiento para el
tratamiento de su tumoración, en lo que se le deteriora
el cuadro clínico.
Pasó cerca de un año para
que a Lidia le hicieran, al fin, una gastroscopía, el
diagnóstico dio por resultado duodenitis crónica y
ulcera péptica. El especialista lindicó tratamiento y
por no haber médicos en los consultorios de su barriada,
hace meses que no encuentra solución a la necesidad de
tener un certificado de los medicamentos para que se los
vendan en la farmacia del área de salud a la que
pertenece.
El incremento de las
enfermedades transmisibles es motivo de creciente
preocupación. Todo el año azotan epidemias de dengue,
hepatitis, leptospirosis, meningoencefalitis, brotes de
enfermedades respiratorias y diarreicas. La mayoría de
la población padece de parasitismo, anemia, desnutrición.
Patologías como la tuberculosis tienen una incidencia y
prevalencia alarmantes.
Hace años se abandonaron
programas que lograron algún funcionamiento dentro del
sistema. Las mamografías masivas son cosa del pasado, en
lo que se ha hecho frecuente que el diagnóstico de
cáncer de mama, muy elevado y con tendencia a aumentar,
generalmente se haga en estadíos tardíos de la
enfermedad, cuando son mínimas las posibilidades de
intervenciones quirúrgicas curativas. También en
detrimento de la salud de las mujeres hay grandes
dificultades para la realización masiva de pruebas
citológicas, lo que incide en el incremento de las
muertes por cáncer cervicouterino.
Como no se realizan
pesquisas activas para la detección de casos con
hipertensión arterial y diabetes mellitus, entre otras
enfermedades, muchas veces los pacientes asisten al
médico solo cuando aparecen las complicaciones graves,
factor que incide en el aumento de los accidentes
vasculares encefálicos, los trastornos cardiovasculares,
la insuficiencia renal y otros padecimientos crónicos
derivados.
Similar comportamiento
ocurre con los infectados por el VIH, últimamente el
número de casos diagnosticados en fase de SIDA, o sea,
en estadio de plena enfermedad con presencia de signos y
síntomas, demuestra el subregistro en las estadísticas
con un alto porciento de enfermos sin diagnosticar y el
descontrol en el programa nacional que se lleva en el
país.
La taza de mortalidad
infantil (muerte de niños menores de un año) es uno de
los pocos programas que mantiene su vigencia, por
constituir un indicador estratégico que reporta
beneficios políticos en el plano internacional, al
relacionarse con marcadores de desarrollo humano,
calidad de vida, entre otros aspectos. Claro, no se
explica públicamente que en Cuba esta baja mortalidad se
asocia a cifras astronómicas de interrupción de
embarazos. Los médicos tienen la indicación de sugerir
el aborto ante la presencia de embarazos con riesgos y,
en determinadas ocasiones, están obligados a practicar
la interrupción aún sin el consentimiento de las parejas.
Es probable que mientras
continúe el apartheid en los servicios médicos y, por
ende, la población tenga negado el acceso a la
asistencia médica en hospitales diferenciados como el
Cira García, CIMEQ, Frank País, La Pradera, Almeijeiras,
Koly y otros, exclusivos para la atención de personas
foráneas e integrantes de la nomenclatura, los cubanos
se resistan todo lo posible a utilizar el sistema de
salud, opten por la santería y la medicina verde para
curarse y prevalezca la inconformidad generalizada por
la mala calidad de esos servicios.