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Centro de
Salud y Derechos Humanos
"Juan Bruno Zayas "
Director:
Dr. Darsi Ferrer.
Ciudad de La Habana, Cuba |
El Régimen
de Castro Impide Participación del Dr Darsi Ferrer en el
TODAY SHOW de la NBC transmitido desde La Habana
Por Jaime Leygonier
Agentes de
civil de la Seguridad del Estado interceptaron con sus
autos el automóvil en que viajaba el médico y
periodista independiente Dr. Darsi Ferrer Ramírez y lo
condujeron a la fuerza junto a cuatro pasajeros a la
unidad policial de Zapata y C en el Vedado, Ciudad de La
Habana, donde los retuvieron toda la mañana.
El hecho
ocurrió el 5 de junio cuando el disidente se dirigía
desde su domicilio al centro cultural de la Oficina de
intereses de los EE.UU. en La Habana, con intensión de
asistir después a la exclusiva filmación en La Habana
del programa estadounidense ¨News Today ¨, de la cadena
americana NBC.
El Dr.
Ferrer afirma: ¨ El Régimen procura impedir cualquier
denuncia social ante la prensa extranjera , sin
importarle que sus gorilas de la Seguridad del Estado
empleen medios tan brutales como asaltar en plena vía
pública y secuestrar a todos los pasajeros de un auto:
dos señoras , una joven estudiante universitaria y una
mujer y un hombre que acudían a sus empleos, arrestados
por hombrones que los aterraban a gritos: ¨ ¡ Párate
ahí¡ ¡Somos de la Seguridad del Estado¡ ¡Entreguen sus
carnets¡ ¡Cállense¡ ¨ .Se negaron a identificarse como
les exigió reiteradamente la chofer. Daba pena como
una anciana angustiada les preguntaba ¨¿Pero quienes son
ustedes¿ ¿Qué pasa? ¨ y un orangután le gritaba:
¨¡Cállate la boca¡ Una multitud de curiosos se aglomeró
para ver ese show contra personas inocentes cuya
fatalidad consistió en vivir en un país donde carecen de
derechos y coincidir con un opositor pacífico en un
auto. Nada les impedía arrestarme a mí solamente como
han hecho tantas veces.¨
Vecinos
informan que esa madrugada les llamó la atención un
auto lada azul e individuos que aparentemente vigilaban
la vivienda del opositor pacífico – como ha ocurrido
antes como preludio de mítines y arrestos contra el
doctor.
El médico
relata que cerca de las 8 de la mañana salió de su
domicilio en el barrio de Santos Suárez. En la Calzada
de Diez de Octubre abordó un auto particular que
conducía una señora – en La Habana casi todos los
chóferes – aunque no sean taxistas -- recogen pasajeros.
Cuando el
auto llegó a San Lázaro y Ronda, frente a la escalinata
de la Universidad de La Habana, dos autos lada con chapa
particular lo interceptaron bloqueándole el paso con
chirridos de frenazos y ocho individuos de civil – de
raza negra ´-- salieron de los autos con gritos y
portazos.
Uno de los
pasajeros aterrados refirió: ¨ Parecía una de esas
películas americanas en que los agentes del FBI.
arrestan a criminales peligrosos con amenazas y
gritos:¨ ¡go, go, go¡
Sin identificarse, conminaron a la conductora a seguirlos y los
escoltaron hasta la Unidad policial de Zapata y C, donde
ordenaron a todos esperar en un banco y al doctor lo
empujó un gente que le ordenó permanecer aparte, de pie
en un pasillo y de cara a la pared con un agente como
custodio de vista.
El doctor
relata: ¨ Todo el tiempo fueron groseros, la intención
de vejarnos era tan evidente como la ausencia de un
motivo legal que justificara aquella brutalidad. No nos
registraron, ni al auto, no recogieron nuestros arrestos
en el libro de la carpeta, no hubo cargos ni la menor
explicación. La anciana aterrada tuvo que tomar un
medicamento, la jovencita universitaria lloró. La
propietaria del auto resultó ser una artesana que se
dirigía a la feria de 23 y M, otra mujer iba a su empleo
en un comedor ¡de la misma Policía Especial¡ Estando
en el pasillo, vino un mayor de la Policía Nacional
Revolucionaria – al que aparentemente ni avisaron del
show – Me preguntó: ¿Tú quien eres? ¿Qué haces aquí? ¨
El que me custodiaba le cuchicheó aparte y el mayor me
dijo: ¨ ¿Así que tú eres uno de esos descaraditos
revoltosos de los derechos humanos?¨ Y se fue. Los
agentes de civil se marcharon dejándonos allí. Ningún
agente me interrogó ni ¨ aconsejó ¨ como acostumbran
Horas después el policía carpetero llamó de uno en uno
a los secuestrados, y los interrogó, a mí el último de
todos, unas pocas preguntas tontas como en que esquina
tomé el auto y qué hablaron los pasajeros. Finalmente
ese oficial nos dijo que podíamos irnos: ¨¿Ustedes están
bravas? , preguntó a las señoras que le respondieron: ¨
Sí, claro que sí ¨. ¨¿Y tú estás bravo?¨, me dijo, ¨No,
yo estoy contento ¨. Serían las l2 M. cuando nos soltó.
El Dr.
Ferrer, como director del Centro de Salud y Derechos
Humanos ¨ Juan Bruno Zayas¨ desarrolla una labor de
denuncia de los males de la salud pública y el abandono
de la atención médica y yagas sociales , como epidemias
que el Estado oculta y la vida infrahumana en los
barrios marginales.
El doctor --
principal autor de un informe sobre la tortura en Cuba--
fue noticia por la represión gubernamental de la
marcha pacífica que convocó el 10 de diciembre pasado en
el parque frontero a las oficinas de la UNESCO en La
Habana
Su arresto del 5 de junio, coincide con su denuncia de que en Cuba los
nacionales sufren marginaciones que tipifican legalmente
como delito internacional de Apartheid, y la complicidad
con esa política oficial de las asociaciones económicas
extranjeras, en especial, la cadena hotelera SOL-MELIÁ,
así como con las revelaciones de asesinatos de presos
por mala atención médica y golpes de autoridades .
Nada de esto
llegará al programa de tema social cubano que filmó en
La Habana ¨News Today¨.
La Habana, 5
de junio del 2007.
Nunca en la
historia de Cuba se llegó al extremo de discriminar a los
cubanos por su origen nacional. La aplicación del apartheid como
política de estado por las autoridades del régimen es la peor
humillación sufrida por la nación cubana,
La segregación
impuesta por la casta en el poder durante las últimas décadas
supera las motivaciones raciales, políticas, religiosas,
sociales, para supeditarse al desprecio por los nacionales.
Mientras los
miembros de la nomenclatura y los extranjeros disfrutan de
exclusivas instalaciones, recursos y servicios del país, los
cubanos son relegados a la condición de parias, privados de esos
derechos.
Tal separación,
aunque supuestamente está proscrita por la legislación vigente y
por los instrumentos jurídicos suscritos al respecto en la arena
internacional, establece de modo oficial e invariable las
arbitrarias diferencias sociales, con afectaciones sensibles a
la población.
El apartheid
garantiza a los usurpadores de la soberanía preservar el control
político y los privilegios económicos y sociales que les niegan
al resto de la sociedad.
Incapaces de
generar riquezas por la incompetencia económica, el régimen
utiliza como uno de los principales mecanismos para su
sostenimiento las divisas que provienen de la inversión
extranjera.
Las
asociaciones económicas extranjeras, de modo ilegal e inmoral,
obtienen ganancias millonarias a costo de servir de cómplices ex
profeso del delito internacional de apartheid perpetrado por la
casta dominante.
La española
Sol-Meliá es la cadena hotelera de mayor presencia en el sector
del turismo de la Isla. Controla un total de 24 hoteles de lujo,
en preferentes zonas de los polos turísticos, de los que ingresa
centenares de millones de dólares anualmente.
Igual a la
situación existente en las demás instalaciones turísticas, en
esos hoteles las gerencias aceptan la aplicación de la política
oficial de exclusión a los cubanos y la exclusividad de disfrute
para los extranjeros y los funcionarios de la cúpula del régimen.
Visitar o
merodear esos recintos significa una posible prisión para
cualquier cubano de a pie. La negación de los servicios no
distingue diferencias respecto a quienes cuentan con el poder
adquisitivo requerido, basta la condición de nacional para tener
prohibido el acceso.
Los empleados
de dichos lugares, en su inmensa mayoría, son seleccionados
atendiendo a cualidades particulares; ser jóvenes, de la raza
blanca y fieles partidarios de los intereses políticos del
régimen.
Situación que
no interfiere en las condiciones de esclavitud moderna a las que
están sometidos por ambos patronos, inversores extranjeros y
estado. A lo sumo, reciben un equivalente al 8 % del salario
real en moneda convertible y carecen de derechos a huelga, a
negociar sus contratos de trabajo o sindicalizarse libremente.
Los empresarios
inescrupulosos deben tomar las lecciones de la historia, como
recordar el caso de los bancos suizos sancionados moral y
jurídicamente después del holocausto, por atesorar el oro que
los nazis despojaron a los judíos.
Escasas son las
posibilidades del pueblo, por su miseria de protagonizar un
boicot que afecte los intereses económicos de los inversores
foráneos, realidad distinta a la del exilio cubano y de otras
personas, opuestas a la complicidad de esas compañías con el
régimen de la habana, con capacidad de encabezar acciones
dirigidas a presionar a los beneficiados de la marginación a los
cubanos.
La utilidad de
las campañas que perjudican las ganancias de los que adoptan una
actitud de indiferencias ante las injusticias, se demostró en la
eliminación del colonialismo inglés en la India de Mahatma
Gandhi, de la política de segregación contra los negros en el
sur de los EEUU de Martín Luther King Jr., y del sistema de
apartheid en la Sudáfrica de Nelson Mandela.
La inversión
extranjera constituye una necesidad indiscutible para el
desarrollo de la nación, pero apegada a la legalidad y a los
principios de respeto a las personas.
¿Por qué los
cubanos y personas solidarias desde todas las latitudes no
intentan unir esfuerzos y comienzan por Boicotear a la cadena
hotelera Sol-Meliá?
Quizás resulte
favorable para que tales empresarios tomen conciencia respecto a
su indigna actitud e influyan sobre el régimen para que
desmantele el oprobioso sistema de apartheid.
La Habana, 8 de
mayo de 2006.
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