Al
igual que los doctores Finlay y
Agramonte, los doctores Castellanos y Pereira fueron
propuestos juntos para el Premio Nobel de Fisiología o
Medicina, por lo que expondremos sus semblanzas biográficas
y sus nominaciones en un mismo capítulo.
El doctor Agustín W. Castellanos González nació en La
Habana, el 12 de septiembre de 1902, con rasgos fisonómicos
de la raza amarilla, pues aunque sus padres eran habaneros,
su abuelo paterno, Antonio Castellanos, nació en China y fue
de los agricultores traídos de dicha nación engañosamente a
Cuba, en el pasado siglo, con contratos para trabajar en los
campos que los hacían verdaderos esclavos en la práctica. Su
nombre y apellido españoles fueron dados por su contratante
y ninguno de sus descendientes ha sabido nunca los
verdaderos de origen asiático.
Figura 5. Dr.
Agustín W. Castellanos González (1902) Propuesto para el
Premio Nobel de Fisiología o Medicina.
Este inmigrante chino fundó, sin embargo, una familia de
médicos cubanos, algunos de prestigio internacional: Agustín
Castellanos González, figura relevante de la cardiología
mundial; Israel Castellanos González, uno de los mejores
médico-legistas y policiólogos de América; Agustín
Castellanos Sánchez, como su padre, cardiólogo eminente, con
importantes investigaciones sobre arritmias cardíacas, 52 de
sus estudios han visto la luz en el New England Journal of
Medicine y el American Journal of Medicine; Agustín Manuel
Castellanos Viota, neurólogo y Daniel Castellanos Viota,
psiquiatra, profesor de la Universidad de Miami.
A pesar de su
origen humilde, su padre era hojalatero que vendía jarros y
canales para recoger agua de los tejados, se graduó el
doctor Agustín Castellanos González de bachiller en letras y
ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana
el 28 de julio de 1919 y gracias a la brillantez de sus
estudios universitarios, que comprendieron en 31
asignaturas, 29 sobresalientes y 21 premios ordinarios, pudo
graduarse de doctor en medicina, como segundo de su curso,
sin pagar matrícula ni derechos de grado, el 14 de julio de
1925.
Cuando
estudiaba el cuarto año de la carrera de medicina, en 1923,
se sintió inclinado a la obstetricia junto al eminente
profesor Eusebio Hernández Pérez, sin embargo, un año
después convencido por los profesores Angel A. Aballí
Arellano, la mas importante figura de la pediatría cubana de
todos los tiempos y Félix Hurtado Galtés, pasó a laborar
como alumno ayudante, por oposición, en el laboratorio
recién fundado de la cátedra de Patología y Clínica
Infantiles, en el cual ocupó la dirección al graduarse y
donde desarrolló una importante labor investigativa.
En esta
cátedra llevó a cabo una larga carrera docente que comenzó
en 1927 al ganar por oposición la plaza de ayudante
graduado, en 1937 fue nombrado profesor agregado interino,
en 1949 se le ratificó como profesor agregado en propiedad y
en 1960 se le ascendió a profesor auxiliar interino. Ese
mismo año por sus ideas reaccionarias y pro-norteamericanas
que lo hacían sentirse en desacuerdo con la Revolución
Cubana se marchó definitivamente de Cuba y fue separado de
su cátedra por acuerdo de la Junta Superior de Gobierno de
la Universidad de La Habana de 13 de enero de 1961.
Durante la
dictadura del general Fulgencio Batista fue fundador y
Director de la Organización Nacional de Dispensarios
Infantiles (ONDI), institución muy ligada a deshonestidades
administrativas de la entonces primera dama de la República,
señora Martha Fernández de Batista.
Aunque su
obra científica abarca diferentes aspectos de la pediatría,
fueron sus investigaciones realizadas en la exploración
intracardíaca las que le ganaron prestigio mundial. Por sus
trabajos desde 1937, aunque ya venía laborando desde 1931,
con sus colaboradores principales los doctores Raúl Pereira
Valdés y Argelio García López, se le considera por muchos el
creador de la angiocardiología, por aportes como la
angiocardiografía radio-opaca, la cavografía superior, la
cavografía inferior y la aortografía retrógrada.
Su extensa e
importante bibliografía producida en Cuba comprende un
libro, Cardiopatías congénitas de la infancia, La Habana,
1948 y 250 monografías y artículos científicos. La realizada
en los Estados Unidos de Norteamérica desde 1960 comprende
otros 85 trabajos publicados. En 1951 fundó principalmente
con recursos económicos aportados por él y dirigió hasta su
cierre en 1960, la Fundación Agustín Castellanos para el
estudio de las cardiopatias congénitas, en el segundo piso
del Hospital Municipal de la Infancia de La Habana, hoy
Hospital Infantil "Pedro Borrás". De esta última institución
fue también director fundador en 1935 y director de 1946 a
1959.
Por su
meritoria obra ha recibido numerosos e importantes
reconocimientos internacionales. En los primeros años de la
década de 1940, la Sociedad Interamericana de Cardiología
tomó el acuerdo de que el doctor Castellanos apareciera en
uno de los dos murales sobre historia de la cardiología,
junto a las 45 figuras más importantes de dicha rama de la
medicina de todos los tiempos, que pintaría el genial
muralista mexicano Diego Rivera en el Instituto Nacional de
Cardiología de México. En mayo de 1944, durante la
inauguración del I Congreso de la Sociedad Interamericana de
Cardiología celebrado en la capital azteca, se develó el
célebre mural. Desde entonces allí se le ve al lado de
inmortales como Claudio Galeno, Andreas Vesalius, William
Harvey, Miguel Servet, Giovanni B. Morgagni, Luis Galvani,
Carl Rokitansky, René T. Laennec, William Einthoven, Jean N.
Corvisart, Joseph Skoda y otros.
En 1967
presidió el I Congreso Mundial de Angiocardiografía que tuvo
lugar en la ciudad de Panamá. Ese mismo año el Colegio
Americano de Radiología lo reconoció como descubridor de la
angiocardiografía y lo premió con la Medalla de Oro de dicha
institución, honor que sólo había recibido otro extranjero,
madame María Sklodowska Curie, por su tratamiento del cáncer
por medio del radium.
En 1968 con
motivo del VIII Congreso Interamericano de Cardiología
celebrado en Lima, Perú, recibió la Medalla de Oro Hipólito
Unanue, concedida solo a personalidades médicas de renombre
mundial. Unos meses después invitado a impartir una serie de
conferencias en la ciudad de Manila, Filipinas, recibió la
Medalla de Oro de la Real y Pontificia Universidad de Santo
Tomás, que sólo se había conferido una vez anterior, al
famoso cardiólogo norteamericano Paul D. White. También se
le confirió la Placa de Bronce de la Sociedad Filipina de
Cardiología.
En 1970
recibió el Premio Anual de Medicina del Departamento de
Salubridad, Educación y Bienestar Social de Washington y en
1973 tres altas
distinciones: Miembro de Honor de la Sección de Cardiología
de la Academia Americana de Pediatría, honor que se confería
por primera vez; miembro del Colegio Internacional de
Pediatría, con sede en Suiza y miembro de la Asociación
Médica Mundial, con sede en New York.
Propuesto por
las Sociedades de Cardiología de Europa, Asia, África,
América Central y Suramérica recibió el Premio Fundación
Pedro Cossio durante el Congreso Mundial de Cardiología
celebrado en septiembre de 1974, en Buenos Aires, Argentina,
quizá el más alto reconocimiento que se le ha otorgado.
En 1987,
impresas en Barcelona, España, publicó sus memorias con el
título de Historia de mi vida, de gran valor testimonial, a
pesar de sus muchas inexactitudes y apreciaciones personales
muy discutibles. En la actualidad vive en Miami retirado de
sus actividades científicas.
Hijo de
inmigrante español, comerciante y de habanera, nació el
doctor Raúl A. Pereira Valdés en La Habana, el 5 de mayo de
1904. Un miembro de su familia, el doctor Rolando Pereira
Costa, doctor en Ciencias Médicas y profesor titular de
Radiología del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La
Habana, es hoy una de las figuras más importantes de la
radiología cubana.
El doctor
Pereira Valdés se graduó de bachiller en letras y ciencias
en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, el 24
de septiembre de 1924.
De gran vocación por los estudios médicos en general,
matriculó ese mismo año en la Universidad de La Habana para
cursar, simultáneamente, las carreras de Farmacia y
Medicina. Eran años de gran intranquilidad política en la
Universidad y en todo el país, en lucha contra la dictadura
del general Gerardo Machado, que llevaron a la clausura de
dicha institución docente desde diciembre de 1930 hasta
agosto de 1933.
Con nota de
sobresaliente en los ejercicios de grado finalizó los
estudios para el doctorado en Farmacia y se le expidió el
título el 7 de agosto de 1928. Con igual nota finalizó los
de Medicina y se le extendió el título de doctor en dicha
facultad el 26 de abril de 1934.
Dedicado a la
práctica radiológica desde antes de finalizar sus estudios
de medicina, ya médico se destacó tempranamente en la
especialidad como un verdadero consagrado en los
Departamentos de Radiología del Hospital Nuestra Señora de
las Mercedes y del Hospital Municipal de la Infancia, ambos
de La Habana. El claustro pleno de la Facultad de Medicina
de la Universidad de La Habana en sesión de 17 de mayo de
1940 a propuesta de la Comisión Permanente de Adscripción
acordó el ingreso en la carrera profesoral en el período de
Adscripción del doctor Pereira en la cátedra de Radiología y
Fisioterapia, junto a los profesores Juan Manuel Viamonte
Cuervo y Ricardo Hernández Beguerie. Algo más de dos años
después se le nombró instructor de dicha cátedra y por
acuerdo del claustro de medicina en sesión de 14 de agosto
de 1946 se le otorgó el certificado de aptitud como tal
docente y a partir de entonces se mantuvo en la cátedra, por
muchos años, como médico asociado.
Siendo aún
estudiante de medicina publicó sus primeros trabajos
científicos. En la prestigiosa Revista de Medicina y Cirugía
de La Habana, fundada y dirigida por el profesor José A.
Presno Bastiony, uno de los grandes de la cirugía cubana,
apareció en 1931 su artículo "Algunas consideraciones sobre
la pleuresía axilar enquistada en la infancia", en
colaboración con los entonces también estudiantes de
medicina Julio Martínez Paéz, años más tarde gloria de la
ortopedia y de la dignidad revolucionaria cubanas y Zoila
Pinto Interian. Un año después verán la luz en la revista
Crónica Médica Quirúrgica de La Habana, fundada y dirigida
por el eminente oftalmólogo cubano doctor Juan Santos
Fernández Hernández, sus artículos "La estrechez mitral
muda" y "La enfermedad mitral".
Ya en los
años de la segunda mitad de la década de 1930 comenzó a
trabajar junto al profesor Agustín Castellanos en sus
estudios de exploración intracardíaca y será el colaborador
más eficaz e imprescindible de éste en sus aportes de la
angiocardiografía radio-opaca, la cavografía superior, la
cavografía inferior y la aortografía retrógrada. Desde su
primer artículo en colaboración con el doctor Castellanos,
"Hiperplasia auricular izquierda y estrechez adquirida de la
tricúspide asociada a estrechez de la arteria pulmonar",
publicado en 1937 en la revista Archivos de Medicina
Infantil, fundada y dirigida por otro grande de la pediatría
cubana el profesor Clemente Inclán Costa, hasta el último,
dado a la imprenta en Cuba, en 1960, "Tetralogía de Fallot
en la infancia. Diámetro de la arteria pulmonar y sus ramas
evaluadas por la angiocardiografía", aparecido en la Revista
Cubana de Pediatría, fundada por el profesor Angel A. Aballí
Arellano, su obra en colaboración con el doctor Castellanos
comprende 57 artículos científicos.
Radicado en
los Estados Unidos, desde los primeros años de la década de
1960, publicó con el mismo investigador otros tres trabajos,
el último de ellos, "Neumomediastino anterior artificial en
pacientes de edad pediátrica", presentado en el XIII
Congreso Internacional de Radiología celebrado en Tokio,
Japón, 1969. El resto de su bibliografía científica en Cuba
lo integran otros 38 artículos aparecidos en la Revista
Cubana de Pediatría y en Archivos del Hospital Universitario
principalmente. Falleció en los Estados Unidos, en agosto de
1994.
En 1956 se
les rindió homenaje en ciudad de Panamá, Panamá, a los
doctores Castellanos y Pereira, por representantes de los
radiólogos de toda América y se les reconoció como los
creadores de la angiocardiografía, al último como
codescubridor.
El Premio
Nobel de Fisiología o Medicina de 1956 le fue otorgado a
tres investigadores por la creación y perfeccionamiento de
los métodos de cateterismo intracardíaco: al doctor Werner
T.O. Forssmann, urólogo de Berlín, que en 1929 comenzó estas
exploraciones en su propia persona y a los profesores André
F. Cournand, franco-norteamericano y Dickinson W.
Richard, jr. norteamericano, ambos de la Universidad de
Columbia, New York, quienes demostraron el valor de dichos
métodos en el estudio de los defectos cardiovasculares.
Fue
comentario en Cuba en aquella época que el doctor
Castellanos había sido nominado para dicho premio, pero en
su libro de memorias Historia de mi vida, el famoso
investigador no cita nada al respecto.
En 1959
varias personalidades e instituciones científicas y docentes
de América propusieron al Comité del Premio Nobel de
Fisiología o Medicina la candidatura de los doctores
Castellanos y Pereira: la Sociedad de Radiología de Panamá
el 11 de enero; la Facultad de Ciencias Médicas y la
Universidad Central de Ecuador el 7 de agosto; la Facultad
de Medicina de la Universidad de Guayaquil, Ecuador el 17 de
agosto; la Facultad de Medicina de la Universidad Central de
Colombia el 22 de septiembre; el doctor Miguel Salvador,
presidente de la Sociedad Nacional de Cardiología del
Ecuador; el famoso cardiólogo norteamericano doctor Joseph
Wolffe, Jefe de Medicina del Valley Forgue Heat Hospital y
Medical Center de Pennsylvania, E. U. A. y el doctor Carlos
Coqui, profesor de Radiología de la Universidad Autónoma de
México.
Ese año se le
otorgó el premio al doctor Severo Ochoa de Albornoz, médico
asturiano nacionalizado en Estados Unidos de Norteamérica,
profesor de Farmacología y Bioquímica de la Facultad de
Medicina de la Universidad de New York y al doctor Arthur
Kornberg, profesor de la Universidad de Stanford,
California, por sus trabajos sobre síntesis biológica de los
ácidos nucleicos.
A
continuación se transcribe la carta enviada al Comité del
Premio Nobel de Fisiología o Medicina por el Rector de la
Universidad Central del Ecuador y el Decano de la Facultad
de Ciencias Médicas de la institución docente:
Quito, 7 de
agosto de 1959
Señor Presidente de la Comisión del Premio Nobel Karakenska
Institute
Estocolmo,
Suecia
Señor
Presidente:
La
Universidad Central del Ecuador, y de modo particular la
Facultad de Ciencias Médicas del Plantel, se permiten
solicitar la concesión del Premio Nobel de Medicina, en
favor de los médicos cubanos doctores Agustín Castellanos y
González y Raúl Pereira, profesor, el primero, de Pediatría
de la Escuela de Medicina de La Habana.
Es evidente
que estos dos ilustres médicos han contribuido positivamente
al progreso de las Ciencias Médicas y de manera especial de
la Radiología y Cardiología mundiales. Sus publicaciones,
sus investigaciones científicas y la introducción de nuevos
términos técnicos, en estas ciencias especiales de la
Medicina, así como la adopción de nuevos métodos en el
tratamiento de las enfermedades respectivas, que han
revolucionado esta clase de estudios, constituyen méritos
suficientes para la concesión de este Premio.
Crear la
Angiocardiografía, la Cavografía superior, la Cavografía
inferior y la Aortografía Retrógrada, constituye un
antecedente que ha permitido salvar innumerables vidas
humanas.
Por estos
motivos, nos permitimos solicitar que, en acto de estricta
justicia, se les otorgue este premio, en reconocimiento al
prestigio alcanzado por estos dos valiosos investigadores
que hacen honor a la Medicina contemporánea.
Alfredo Pérez
Guerrero Dr. Miguel A. Arauz Rector de la Universidad
Central del Ecuador Decano de la Facultad de Ciencias
Médicas15
15 Castellanos A. Historia de mi vida. Barcelona. Ed. Vosgos
S.A.
1987:99-100.