La Secretaría de Salud de
Yucatán espera el resultado del laboratorio del
Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica que
confirmaría o desecharía el primer caso del Virus de
Nilo en Yucatán.
Una joven, quien vivía en
una colonia del sur de Mérida, falleció en septiembre
reciente con síntomas muy similares a los de esa
enfermedad. La Secretaría informa que la causa del
fallecimiento fue meningoencefalitis y que es necesario
el estudio para confirmar o desechar la sospecha.
En espera de los
resultados, la dependencia hizo pruebas sanguíneas a los
familiares de la joven. "Los demás moradores de esa
vivienda resultados negativos, es decir, según las
pruebas de laboratorio no portan el serotipo", informa
Eusebio Jiménez Ríos, director de Prevención y
Protección a la Salud de la SSY.
Los laboratorios de
sanidad animal ya detectaron el serotipo en aves de
corral (gallo, pavo y gallina) en Yucatán. En las aves
ya está presente el serotipo, pero no la enfermedad —puntualiza—.
Ese aspecto no lo ve la Secretaría de Salud sino la
Sagarpa, la Semarnat y el Centro de Investigaciones
Regionales Hideyo Noguchi (de la Uady).
—El Virus del Nilo
Occidental fue identificado por primera vez en 1937 en
la región del Nilo Occidental de Uganda, en el oriente
de África. En el verano de 1999 causó 62 casos de
encefalitis y siete muertes en Queens, Nueva York.
Según Julián García Rejón,
entomólogo médico del laboratorio de Arbovirología del
Hideyo Noguchi, tras el brote de Nueva York durante el
verano de 1999, en sólo dos años la enfermedad avanzó al
Sur, hasta los estados de Florida, Texas y Luisiana,
diseminado por aves migratorias que también llegan a
Yucatán, como patos, golondrinas, azulejos, chipes y
mosqueros.
Las aves se infectan por
la picadura de mosquitos ornitofílicos, que sólo se
alimentan de la sangre de pájaros y son transmisores del
virus. La enfermedad se contagia a los hombres cuando
mosquitos como el _Culex pipiens_, que abunda en
Yucatán, pican a los animales infectados y también al
hombre. Los moscos transportan las mayores cantidades
del virus a principios del otoño. La máxima incidencia
del mal es a fines de agosto y principios de septiembre.
El riesgo de padecer el
VNO disminuye a medida que el clima se vuelve más frío y
el vector comienza a extinguirse.
De acuerdo con las
autoridades sanitarias, pocas personas desarrollan
formas severas de la enfermedad e, incluso, pocas notan
síntoma alguno.
En entrevista, el doctor
Jiménez Ríos dice que es necesario esperar el resultado
del laboratorio porque de 2003 a la fecha se han
presentado 22 casos sospechosos del VNO en el Estado.
—En 2003 se presentaron
seis casos sospechosos, en 2004 dos, en 2005 tres y en
lo que va del año, once —detalla.
Por último, afirma que el
caso que prendió las luces de alerta fue una joven
meridana de 20 años. En septiembre, ella mostró cuadros
de meningitis y encefalitis, y falleció a los pocos
días.