27/03/08
El ministro de Protección Social, Diego Palacio, confirmó
que fueron atendidos 35 niños de un colegio en Santander de
Quilichao que tuvieron contacto con un gato que padecía esta
enfermedad.
Palacio señaló que seis niños que reportaron haber sido
mordidos o arañados fueron internados. Los demás, 29 en
total, recibieron las vacunas respectivas y siguen en
observación.
De los niños afectados, tres presentaron síntomas de la
enfermedad.
El niño fallecido fue desconectado a las 5 a.m. por
autorización de su familia. Su madre, Cielo Pérez, aseguró
que ya no había nada qué hacer con el menor y que espera que
la muerte de su hijo sirva de lección para atención oportuna
de futuras emergencias.
Otros dos niños que presentan síntomas están en observación
y uno de ellos está grave y su pronóstico es reservado.
Tres más no tienen síntomas pero deben permanecer internos
hasta que se confirme que no fueron contagiados.
Según Palacio, los síntomas de la rabia humana son fuertes
dolores en las extremidades y problemas neurológicos que
llevan a los pacientes a un estado de coma profundo.
"La rabia es fatal. No hay sino un caso de supervivencia en
niños luego de haber sido infectados por el virus", explicó
Palacio.
De acuerdo con reportes de las autoridades locales de salud,
los niños pudieron adquirir la enfermedad hace varias
semanas.
Una comisión encabezada por el ministro Palacio viajó a la
zona para evaluar los alcances de este brote, establecer sus
causas y apoyar las acciones de contingencia y control del
caso.
Entre ellas se cuentan la valoración de todos los niños que
estuvieron en contacto con el animal, así como del personal
médico que los atendió; el envío de 10.000 dosis adicionales
de vacunas antirrábicas para perros y gatos y de 1.500 dosis
para uso humano.
Epidemiólogos sostienen que la rabia en humanos es una
enfermedad mortal, y que un solo caso es considerado grave.
En promedio se presenta un caso cada cinco años, lo cual ya
es alarmante.
Problema de salud pública
Los últimos casos de esta enfermedad en el país ocurrieron
en el año 2003 (un niño de 13 años mordido por un zorro
silvestre en Quipile (Cundinamarca)) y 14 casos más en niños
notificados entre mayo y julio del 2004 en el Bajo Baudó
(Chocó) (por mordedura de murciélago), todos provocados por
virus silvestres.
Entre diciembre del 2006 y enero del año pasado ocurrió el
brote más grave en Santa Marta, porque se presentaron en el
área urbana, por la mordedura de perros infectados.
Alberto Rizo Gil, presidente de la Academia Colombiana de
Salud Pública y Seguridad Social, calificó de "grave" la
noticia y aseguró que esta atrae la atención sobre "las
deficiencias notables de nuestras instituciones y de sus
autoridades frente a la obligación que tienen de proteger la
salud de la población", dijo.
Sostiene que la confirmación de un solo caso "debería
producir medidas que impliquen cortar por lo sano una
situación que dice a las claras que la salud pública de los
colombianos sigue de mal en peor".