Los niños son más propensos que los adultos a sufrir enfermedades durante el verano

Agua y protección solar son las recomendaciones a seguir durante la época éstival

Deshidratación, gastroenteritis, cortes de digestión o quemaduras solares, son algunas de las afecciones que se presentan con más frecuencia durante el verano, especialmente en los más pequeños, más propensos a padecerlas. Por eso, los expertos aconsejan prevención y vigilancia paterna.

Las altas temperaturas, la exposición al sol y el aumento de la actividad física del niño durante las vacaciones estivales aumentan de forma significativa el riesgo de deshidratación entre los más pequeños de la casa. Según el doctor Manuel Casanova Bellido, vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “el niño, sobre todo el de corta edad, es más propenso a la deshidratación que el adulto. Por ello, y especialmente durante los meses de verano, conviene aportarle suficiente cantidad de líquidos, sobre todo cuando estén realizando actividades físicas o estén expuestos al sol y altas temperaturas”. Agua y protección solar sin duda son las recomendaciones por excelencia del verano, y la única manera de proteger a los pequeños de una deshidratación. Si finalmente se da el caso, el doctor Casanova explica que “lo primero que hay que hacer es poner al niño en la sombra, en un sitio fresco y ventilado de forma inmediata; darle agua para beber y, si se observan calambres, náuseas, vómitos, diarrea, fiebre, dolor de cabeza y fatiga, acudir rápidamente a un servicio de urgencias”.

La gastroenteritis es también una de las visitantes más habituales en la época estival, donde el incremento de patologías es notable. El mantenimiento inadecuado de algunos alimentos (como los derivados de la leche o que contienen huevo) les convierten en una fuente de gérmenes que pueden dar lugar a un cuadro de toxiinfecciones alimentarias.

Las piscinas son escenario de numerosos episodios de cortes de digestión, que según este experto, son consecuencia de “un contraste brusco de variaciones de temperatura, por eso no ocurre sólo al meterse en el agua del mar o la piscina, sino también al ingerir bebidas frías durante la digestión”. La mejor forma de prevenirlos es no tomar este tipo de bebidas tras las comidas y dejar pasar unas dos horas antes de darse un baño. Y es que, los expertos aconsejan mucha precaución y prevención para evitar estos episodios, ya que son consecuencia de muchos ahogamientos en mar y en piscina.

Protección solar y seguridad vial

La playa y las piscinas son también lugares donde hay que tener especial cuidado con todas las pieles, pero especialmente con la de los niños, muy sensibles a sufrir quemaduras solares. Prevenirlo no consiste sólo en aplicar la protección adecuada, “también hay que recordar que hay una serie de horas durante el día en las que conviene evitar la exposición al sol: entre las 12 del mediodía y las 16 horas de la tarde”, explica el doctor Casanova.

Según este experto, “aunque cada vez existe una mayor concienciación en este tema, muchos padres siguen sin seguir adecuadamente las recomendaciones del pediatra”. Y es que no basta con echarle al niño la protección y olvidarse, sino que “el productor debe aplicarse unos 30 minutos antes de la exposición y por todo el cuerpo”. Además, en el caso de los niños menores de 6 años es aconsejable no exponerlos directamente al sol, ya que a estas edades no resulta recomendable abusar de los filtros solares.

El último consejo en el que se detienen los expertos es en lo referente a la seguridad vial. En este sentido, se observa que durante los largos viajes que se realizan en verano muchos padres no saben cómo comportarse cuando los más pequeños empiezan a aburrirse, hecho que les pone en situación de riego. Casanova aconseja, que ante todo se evite que “que los niños se aburran y, como consecuencia, intenten jugar dentro del coche, sacar la cabeza, las manos o brazos fuera del automóvil”. Para ello, es conveniente planificar paradas durante el trayecto en lugares donde los niños puedan despejarse, jugar y relajarse. También es aconsejable viajar durante las horas más frescas del día para que los niños puedan ir durmiendo y plantear el trayecto en dos etapas cuando se vaya acompañado de un bebé. Y por su puesto, indispensable son las medidas viales de seguridad: “deben utilizarse elementos de retención homologados y adecuados al peso y estatura del niño, hasta que alcance los 36 kg de peso o 1,50 cm de estatura (en torno a los 12 años de edad) a partir de cuando en que deben utilizar el cinturón de seguridad”, añade Casanova.

Picaduras de insectos

La Asociación Española de Pediatría recomienda los siguientes consejos para evitar o tratar las picaduras de insecto:

• Vigile que no haya algún avispero o panal de abejas cerca.

• Evite que el niño utilice jabones, desodorante y champús perfumados. Asimismo, procure que utilicen ropas claras, que atraen mucho menos a los insectos que las ropas oscuras.

• Si le picara, trate primero de identificar el insecto causante y si el niño presenta una sola picadura o varias; retire anillos, cadenas, pulseras, etc… de la zona afectada por si se produce una inflamación; seguidamente, lave la zona afectada con agua y jabón. Si se produce una reacción local importante, aplique frío para tratar de limitar la inflamación y la absorción del veneno; por el contrario, aplique calor si lo que predomina es el dolor; vigile la reacción de la piel y el estado general del niño y ante cualquier signo alarmante de una reacción más grave, acude a un servicio de urgencias.

 

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