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La Próxima Pandemia de Influenza:
Una Alerta Para Cuba.
Antonio M. Gordon, Jr., M.D., Ph.D.
El
Secretario General de la ONU,
Koffee Anan, ha declarado ya que el mundo tiene que estar
preparado para hacerle frente a la próxima pandemia de
influenza. El virus que está emergiendo como pro-agente
etiológico de esta nueva pandemia de influenza en este planeta
es influenza H5N1. El mismo fue asilado inicialmente en Hong
Kong en 1997. Es un virus primariamente aviar, eso es que
enferma a los pollos y a las aves, y por eso esta enfermedad se
ha denominado “La Gripe Aviar.” Desde su lugar de origen se está
esparciendo por el mundo, en gran parte por la actividad de las
aves migratorias sin descontar el factor humano en el que están
envueltos la aviación, el turismo y toda clase de intercambio
humano en este mundo que – para la mayoría de los seres humanos
– se vuelve cada vez más pequeño. Además, ya Influenza H5N1 ha
dado señas de poder hacer algunos “drifts” en su biología
genética haciéndola más eficaz en términos de su capacidad de
causar epidemias y eventualmente una nueva pandemia. Esta es una
alerta mundial y real. Ya en Europa se están realizando ensayos
masivos en la respuesta comunitaria para controlar cualquier
brote de la llamada gripe aviar, la influenza H5N1.
Esta no es ni
remotamente – por suerte – la primera pandemia de influenza.
Pero cada pandemia presenta un desafío humano y biológico nuevo
porque la pandemia es el resultado de una serie de epidemias
por un nuevo grupo o subgrupo viral de la influenza para el cual
la población humana no tiene defensas inmunológicas efectivas.
Aunque las epidemias de envergadura regional o nacional hasta la
fecha han sido epidemias del H5N1 en las aves, los pollos, ya
hasta principios de noviembre del 2005 han habido 122 casos de
la enfermedad humana por el H5N1 y 62 muertes arrojando una
mortalidad de más de un 50%.
El Síndrome Clínico de la Influenza
La afección conocida
como “Influenza” en sí no es nada nuevo. Ya ha sido descrita en
la literatura médica desde el siglo XVI. El término influenza se
originó en Italia donde el síndrome clínico se denominó “la
influenza del frío.” Algunos, por lo tanto, aún en nuestros días
confunden esta dolencia con el catarro común. Sin embargo es
preciso siempre - pero en particular en estos tiempos cuando
está amenazando una nueva pandemia de influenza - definir qué
cosa es la influenza y cuales son algunos de los conocimientos
actuales que poseen las ciencias médicas que nos pueden ayudar a
prevenir el contagio, controlar los brotes, y minimizar la
morbilidad y mortalidad.
El síndrome clínico
de la influenza comienza usualmente con malestar general,
astenia, lipotimia, cefalalgia, tos y coriza o catarro de las
vías respiratorias superiores. Subsecuentemente, el enfermo
puede desarrollar síntomas de agitación, confusión y delirio. El
gran médico de habla inglesa, William Osler apuntó en sus
memorias a principios del siglo pasado que solo tres
enfermedades causaban dolores musculares severos muy incómodos,
eran el dengue, la viruela, y finalmente la influenza. El dengue
ya es conocido en Cuba, la viruela está erradicada, y es preciso
ahora prepararnos para encarar la influenza.
El curso de esta
enfermedad – la influenza- sin complicaciones mayores es de una
duración de unos 4 a 7 días. El descanso, la hidratación
apropiada, el uso juicioso de los antipiréticos y la higiene
respiratoria son esenciales para ayudar a la recuperación. Sin
embargo, aquellos pacientes que ya estén débiles o pertenezcan a
los grupos de edad en los extremos del espectro humano de edad o
aquellos que padezcan de enfermedades como la bronquitis
crónica, el asma, la diabetes, el fallo cardíaco, la
desnutrición o la inmunodeficiencia tienen más propensidad a
complicaciones serias. La complicación seria más común es la
neumonía.
Cuales son algunas
de la señales de peligro en el curso de la influenza?
- La
fiebre. Si la temperatura sostenida sube por encima de los 38.9
grados C, es preciso tomar medidas para darle apoyo antipirético
e hidratación al enfermo. Obviamente, se debe descartar un
proceso bacteriano secundario como la otitis media, la
sinusitis, la neumonía o la meningitis
- El
estimado clínico de la concentración de la oxihemoglobina menos
del 90% - saturación del oxígeno, Sat O2 %. El
enfermo necesita mantener la saturación de la hemoglobina para
evitar problemas secundarios debidos a la anoxia celular.
- La
duración de la enfermedad. Si el síndrome no está cediendo en 5
días muy probablemente hay complicaciones.
Un examen médico debe de
practicarse.
El Virus de la Influenza
El tipo de virus de
la influenza es un virus que contiene ARN (acido ribonucleico) ( Cuadro 1). Todos los virus que causan la influenza pueden causar
epidemias y pandemias. Hasta la fecha más de 30 pandemias se han
registrado en la historia de la humanidad. Las primeras bien
documentadas – sin embargo – solo datan del 1889 siendo la más
mortal la de 1918 al 1919, la llamada “Grippe Española.” (En
aquella época la gripe en español se escribía con doble p).
Hasta mediados del siglo pasado las características de estas
epidemias eran muy limitadas porque no se habían descubierto los
agentes etiológicos de las mismas.
Cuadro 1 : Grupos del virus de la influenza.
|
Grupos Mayores del Virus |
Descubrimiento |
|
Influenza A |
1933- Smith,
Adrewes, y Laidlaw |
|
Influenza B |
1940-
Francis y Magill |
|
Influenza C |
1950- Taylor |
Los
diferentes grupos del virus de la influenza tienen una
composición antigénica muy diferente y por lo tanto no hay
protección antigénica cruzada entre los diferentes grupos de
este agente. Debemos de mencionar que dentro de cada grupo hay
múltiples sub-grupos, A0, A1, A2, etc. La respuesta inmunológica depende de las características de
los antígenos virales de cada sub-grupo. Por lo tanto, la
inmunidad específica en contra de un sub-grupo no es efectiva en
contra de otro sub-grupo dentro del mismo grupo (por ejemplo A 1
versus A2).
La respuesta
inmunológica al virus de la influenza se puede estudiar desde
dos puntos de vista, el específico y el general.
La inmunidad
especifica depende de que el sistema inmunológico haya sido
presentado con antígenos del agente etiológico de esta
enfermedad anteriormente. Esto pudo haber ocurrido por una
infección previa o por la inmunización. Como ya se ha apuntado,
los antígenos de los diferentes grupos del virus de la influenza
no son iguales ni equivalentes. Eso es, la respuesta antigénica
en contra del grupo influenza A0 no es efectiva en
contra de la infección por el virus influenza B1.
Igualmente, no se puede esperar una respuesta inmunológica
efectiva en un enfermo que haya sido infectado por el virus
influenza A 1 y ahora está amenazado por el virus
influenza A2.
Los reacción
inmunológica general en contra de las enfermedades virales
se centra en la llamada Inmunidad Celular. La misma está
controlada por los linfocitos T y depende de la interacción de
estos agentes del sistema inmunológico con células B y con
múltiples citoquinas como son las interluquinas. Un factor muy
importante en el despliegue de inmunidad celular es el estado
nutricional del enfermo. Específicamente, el estado nutricional
con respecto al zinc, a los agentes antioxidantes
intracelulares, el hierro y al selenio. Estos dos últimos
agentes son de primordial importancia con respecto al proceso de
fagocitosis necesario para la erradicación de agentes
bacterianos que usualmente complican el curso de la influenza.
La Vacuna en contra de la Influenza
Desde los 1940 ya se
había descubierto que el virus de la influenza podía aglutinar
los eritrocitos – hemoaglutinación. Más tarde se denominó el
antígeno que era fundamental para la hemoaglutinación el
antígeno H del virus de la influenza. En la década anterior se
había ya demostrado la patogenia del virus cuando se descubrió
el mismo en el 1933 (Cuadro 1). Y una vez que la presencia
física del virus se pudo comprobar, muy pronto se empezaron a
hacer pruebas con vacunas utilizando virus inactivado. A
principios de la década de los cuarenta ya se habían efectuado
pruebas exitosas con la vacunación en contra de la influenza A.
Desde la década de
los sesenta y con la intervención de la OMS se han venido
ofreciendo vacunas en contra de la influenza. En los EEUU, la
mayoría de las personas tienen un nivel de anticuerpos en contra
de las influenzas A y B ya por haberse vacunado o por haber
sobrevivido infecciones con los virus apropiados. A través de la
historia de este virus se han identificado dos antígenos
importantes a saber: el antígeno H por la hemoaglutinación y el
antígeno N por la neuranimidasa.
De
los mismos existen diferentes subclases que son diferentes desde
el punto de vista antigénico cuando se mezclan en una partícula
viral: H1, H2, H3, …., etc; N1, N2, N3…, etc.
La infección por la
influenza ocurre de esta manera. El virión, partícula viral de
un virus, de influenza se enlaza a través de su cápsula a
radicales del ácido sico en las células humanas del tracto
respiratorio superior. Este enlace está mediado por el antígeno
H. Los medicamentos conocidos por las amantadinas (amantidina y
rimantidina) son efectivos en prevenir que el virus se pegue,
conecte o enlace con la célula humana. Sin embargo,
recientemente, estos fármacos han sido reportados de tener alta
resistencia en contra de la influenza. Sin embargo, otros
investigadores clínicos todavía piensan que estos productos
pueden ser útiles en el manejo de esta enfermedad.
El otro antígeno
importante, el antígeno N, es responsable por cortar el enlace
entre el virión y la célula humana. Este “corte” puede ocurrir
en el acto de entrada del virus pero es necesario que ocurra en
la propagación del virus para que el virus ya reproducido
intracelularmente se despegue de la célula infectada y pueda
atacar otras células sanas. De manera que si este enlace no se
corta el virión solamente puede atacar a una sola célula y su
efectividad como agente patológico queda muy mermada porque no
puede esparcirse ni infectar a múltiples células. Los agentes
que bloquean la función de la neuranimidasa son el zanamivir y
el oseltamivir. Estas son las drogas que se están almacenando en
algunos países ricos y otros menos ricos pero capaces de
fabricarlas o de investigar cómo las pueden fabricar por su
cuenta.
La Influenza en Cuba
La primera pandemia
de la cual tenemos datos de mortalidad en Cuba fue la del 1889.
La mortalidad específica por influenza y enfermedades
infecciosas aumentó apreciablemente en la Ciudad de La Habana en
esa oportunidad. La tasa de mortandad se elevó de unos 850 por
100,000 habitantes a 2,200 por 100,000.
Ya entrado el
período republicano de nuestra historia, la pandemia de
1918-1919 dejó su marca en la mortalidad por influenza en la
isla. En 1919, el 24 % de las muertes registradas fueron
atribuidas a la influenza. Esta pandemia es acreditada con la
muerte de 40 a 50 millones de habitantes mundialmente.
La tasa de mortalidad por
influenza en 1953 era de 35 por 100,000. Como ha de notarse, la
tendencia de la mortalidad por esta enfermedad en Cuba iba
bajando al igual que la mortalidad general. La disminución en la
mortalidad por influenza es una observación típica de los
períodos “entre las pandemias,” eso es entre las apariciones de
nuevos grupos o subgrupos del virus de la influenza. Cuba no
escapó la próxima pandemia de influenza que ocurrió en 1957. Se
ha estimado que el efecto de la misma en Cuba elevó la mortandad
por influenza a unos100 casos por 100,000.habitantes. Este fue
el flu asiático al cual se la atribuyeron unas 2 millones de
defunciones mundialmente.
En el período
revolucionario, la influenza y neumonía han estado por lo
general en el cuarto lugar de las causas de muerte en Cuba. La
tasa base de mortandad por influenza y neumonía es de alrededor
de 60 casos por 100,000 habitantes. En 1968 apareció el flu de
Hong Kong que se acreditó con un millón de vidas en términos de
su mortalidad global
Entre 1995 y 1997 la
influenza A fue el virus mas comúnmente responsable por
afecciones respiratorias agudas en Ciudad de La Habana. En un
estudio del Departamento de Virología del Instituto de Medicina
Tropical Pedro Kouri de Ciudad de la Habana publicado en el
extranjero en la Revista Argentina de Microbiología
(2000 Jan-Mar;32(1):21-6) se recogieron más de 500 muestras
de enfermos con enfermedades agudas respiratorias. De los
cuales, solo en alrededor de un 50% se pudieron identificar
agentes etiológicos virales. Los agentes etiológicos fueron
(Cuadro 2):
Cuadro 2:
Agentes etiológicos de enfermedades
respiratorias agudas en Ciudad de la Habana 1995-1997.
|
Agente Viral |
Porciento de
Casos(%) N= 215 |
|
Influenza A |
41.4 |
|
Respiratory
Syncithial Virus(RSV) |
24.3 |
|
Influenza B |
20.9 |
|
Parainfluenza Humana (1,2,3) |
7.4 |
|
Adenovirus |
6.0 |
La “Gripe Aviar” y Cuba
Con respecto a la
amenaza de la “Gripe Aviar” se puede decir que la población de
Cuba está en una situación inmunológica vulnerable por varias
razones.
La primera es que en Cuba no se han administrado
regularmente vacunas en contra de la influenza. Por lo tanto la
inmunidad específica de los cubanos depende – totalmente – de
haber contraído la influenza y haberla sobrevivido.
Segundo, la
alimentación en Cuba sigue siendo precaria para una porción
apreciable de la población en particular con respecto a los
micronutrientes que son muy importantes en la respuesta general
inmunológica en contra de las enfermedades virales. Me refiero
al estado nutricional de los cubanos con respecto al hierro, al
zinc, y al selenio. Ya en 1980, tuvimos la oportunidad de
documentar la deficiencia del hierro en una muestra de
inmigrantes cubanos a los EEUU. Recientemente, un equipo del
Hospital Hermanos Amejeiras ha publicado en el exterior un
trabajo en el que documentan la presencia de un alto grado de
malnutrición en los hospitales de la isla. (Nutrición
2005; Apr:21(4):487-497). El estado de malnutrición es peor en
los cubanos de edad avanzada que son los que estarían más
vulnerables a los efectos de una pandemia de influenza. De
acuerdo al estudio, la frecuencia de la desnutrición en los
hospitales cubanos es de un 41.2% y el 11 % de los pacientes
tenían parámetros clínicos consistentes con la malnutrición
severa. Dos de cada tres ancianos están malnutridos.
Un tercer aspecto de
la realidad cubana pone a los cubanos en más riesgo de lo que
quizás se presume a pesar del alto grado de organización que se
supone existe en los servicios de salud de la isla. Se trata de
que en Cuba, por lo general, los médicos veterinarios no están
empleados en el cuidado de las enfermedades los pollos ni las
aves. Su entrenamiento y enfoque profesional es primordialmente
hacia los animales grandes, el ganado vacuno, etc. Por lo tanto,
en esta encrucijada de la pandemia de influenza en la que
intervienen los pollos es necesario entrenar y alertar a los
veterinarios rápidamente. El virus que actualmente circula y se
está esparciendo por el mundo a través de las aves migratorias,
el H5N1, causa primordialmente una enfermedad gastrointestinal
en las aves. El excremento de los animales enfermos contiene el
virus letal y fácilmente se pulveriza una vez que el excremento
se seca esparciendo el H5N1 en sus partículas.
EL virus H5N1
todavía tiene que evolucionar a una forma más agresiva que le
permita transmitirse de hombre enfermo a hombre sano. Ese
cambio, han dicho expertos en la materia, puede ocurrir en un
animal en el cual se encuentren el virus que causa la “Gripe
Aviar” y la influenza humana tipo A. El animal en el cual este
intercambio puede ocurrir, teóricamente, es el puerco.
Obviamente, este factor también pone a los cubanos en peligro
porque es bien sabido que en Ciudad de La Habana y en Cuba se
crían puercos en los baños en donde conviven con los seres
humanos porque si los pasean por los patios pueden ser
confiscados o llevar a sus “dueños” a la cárcel por
sacrificarlos sin un permiso del gobiernos revolucionario.
Hasta finales de
noviembre del 2005, Cuba solamente ha dado una alerta con
respecto a que los pollos deben de ser consumidos bien cocidos.
Sin embargo, eso aparece en el sitio del “infomed.cu” pero no ha
sido materia de primera plana en los diarios de más circulación
en la isla. Esta recomendación del gobierno cubano obedece a
una sugerencia de la OMS. Sin embargo, Cuba no ha dado ninguna
otra seña de estar activamente preparándose para la próxima
pandemia de influenza a pesar de la campaña lanzada en contra de
la Gripe Aviar por la OMS. Es preciso unirse a este esfuerzo con
una organización social que llegue a todos los rincones de la
isla y envuelva a todos los trabajadores de la salud. Aunque se
sabe que la red oficialista de salud pudiera llevar a cabo esta
tarea, es preciso recalcar que la misma está rota y que el
personal profesional se siente esclavizado y sediento de los más
elementales beneficios como fruto de su ardua labor sin el apoyo
de la infraestructura ni los suministros necesarios para llevar
a cabo sus tareas diarias.
En Cuba, ya es hora
de aceptar que estamos en una fase de pre-pandemia, cuando el
virus H5N1 todavía no ha hecho el cambio genético que le permita
la trasmisión de persona a persona. Es hora de prepararnos para
evaluar el estado de protección inmunológica que tienen los
cubanos y tomar medidas efectivas con respecto a la educación
popular acerca de estos temas, la vigilancia epidemiológica de
aves muertas – por los granjeros, campesinos y los trabajadores
de la salud, la separación de las aves de corral de las aves
transitorias que pueden ser portadoras del H5N1, la convivencia
con los pollos y los puercos, y la actualización de la
información profesional a los médicos, veterinarios y
trabajadores de la salud.
Conclusión
El virus influenza
H5N1 está causando epidemias en las aves de corral, los pollos,
y se espera que en los próximos meses, años se destape una nueva
pandemia. Las epidemias ya empezaron a documentarse en el Asia y
ya se han propagado a granjas en Europa del Este. El virus ya se
ha adaptado a ser transmitido a los seres humanos en particular
a aquellos que están en contacto e intimidad con los pollos o
aves infectadas. Hasta la fecha han habido unos 180 casos de la
enfermedad humana por el H5N1 y más de 60 muertes arrojando una
mortalidad de un 50%. La vigilancia en contra de estas epidemias
aviarias requiere un conocimiento acerca de las propiedades de
la influenza, este virus en particular – el H5N1, el diagnóstico
precoz de las aves infectadas, el pesquizage de las granjas y la
movilización de los recursos médicos y humanos para responder
efectivamente y controlar cualquier brote del H5N1. Cuba puede
estar en peligro por su posición geográfica en el curso de las
aves migratorias de Norte a Sur, el estado nutricional de
algunos sectores de la población inclusive la población
hospitalizada, la falta de vacunación en contra de la influenza
hasta la fecha, la convivencias de muchos cubanos con pollos y
puercos, y la falta de orientación de los veterinarios cubanos
con respecto al cuidado y la atención de las aves.
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