Antonio M. de Gordon, M.D., Ph.D.
(dragordon@finlay-online.org )
Finlay Institute, South Florida. Agosto
16, 2006
Con el lema de “Es
Tiempo de Cumplir” comenzó en Toronto, Canadá la XVI
Conferencia Internacional del SIDA. Cada conferencia ha
marcado la historia de la respuesta humana a esta
dolencia con un lema y el que nos presentan hoy merita
un comentario.
El SIDA es una
afección que afecta a unos 40 millones de personas. Esto
es un simple estimado y en algunas tablas la cifra que
aparece es de unos 46 millones. Se dice que uno de cada
cinco personas infectadas con el VIH(HIV) (Virus de
Inmunodeficiencia Humano) está en tratamiento
farmacológico efectivo. Los fármacos antiretrovirales
has sido tópico de discusión por los precios excesivos
que demandan las compañías farmacéuticas que los
introdujeron, estudiaron y producen.
Hace unos años, en el
2003, se hizo una promoción del 3 por 5 en la OMS. La
meta debía de llevar tratamiento efectivo a 3 millones
de personas infectadas con el virus para el 2005. La
misma no se ha cumplido.
De ahí que el lema de
esta conferencia produzca tanta reacción. Claro que no
es fácil proyectar cual va a ser el estado de una
enfermedad pandémica para la cual no existen
medicamentos que curen la infección. Además, es una
infección que es sexualmente transmisible, por lo tanto
muchos de los tabús de la humanidad salen a relucir
enseguida que se plantean métodos epidemiológicos para
disminuir el progreso de la pandemia. Por ejemplo, los
Estados Unidos, que había propuesto donar millones de
dólares a la campaña del 3 x 5, se han quedado cortos
porque tienen problemas con el uso de los condones y la
instrucción y tratamiento de las prostitutas. En gran
parte de la unión americana es todavía tabú la
organización de programas de intercambio de agujas
sucias, contaminadas, por agujas estériles, con el
objetivo de prevenir la transmisión del VIH a través en
la comunidad de personas que se autoinyectan drogas.
Por otro lado,
existen una serie de quejas en la comunidad de
activistas africanos a través de las cuales aluden a
irregularidades por parte de algunos gobiernos en el uso
de los fondos distribuidos. En otros casos, se le ha
dado muy poca publicidad a los fondos que han sido
designados u otorgados a algunos países para la atención
de enfermos del VIH/SIDA. A Cuba, por ejemplo, le han
llegado unos 24 millones de dólares y estas son las
horas que no se sabe qué ha hecho el gobierno
revolucionario o el MINSAP con ese dinero. Lo que sí se
sabe es que hay enfermos de SIDA en Cuba que son
hostigados, marginados y maltratados. Además, que el
SIDA en Cuba es tratado, hasta la fecha, por empleados
del MININ (Seguridad del Estado) y que muchos dependen
de las caridades católicas para su subsistencia.
De alguna forma
estamos de acuerdo que es hora ya de cumplir. Pero, con
respecto a Cuba, es hora de examinar el manejo de esta
epidemia con la transparencia que la misma merita. El
SIDA y la epidemia del VIH no puede ser un secreto de
Estado porque tal política hace el manejote la epidemia
extremadamente secretivo y exclusivo. Esto repugna
cuando nos damos cuentas de que el VIH es capaz de
atacar a cualquier persona, de izquierda o de derecha,
blanco o negro, que se “ponga a tiro.” Es hora también
de cumplir oyendo a los enfermos en todas partes del
mundo sin la censura de un régimen totalitario. Y es
hora, de que los cubanos, y en particular los médicos
independientemente, puedan aspirar a viajar a Méjico en
el 2008 para la XVII Conferencia Internacional del SIDA.