"Yo lo que quiero es una democracia sin los
Castro"
Yolanda Huerga, disidente fundadora de las Damas de
Blanco, asegura que no confía en una nueva Cuba
gobernada por Raúl Castro
EUROPA PRESS - Madrid -
25/04/2008
Yolanda Huerga, una de las fundadoras de las
Damas de Blanco, organización formada por
mujeres y madres de presos políticos, ha
declarado que no confía en una nueva Cuba
gobernada por Raúl Castro, al que considera
cómplice de "todo el daño que se le ha hecho a
Cuba". "Los Castro han enlutado muchos hogares
cubanos, son criminales. Yo lo que quiero es una
democracia sin los Castro", asegura Huerga.
En declaraciones a la ONG Solidaridad Española
con Cuba, Huerga ha dedicado duras palabras a
las fuerzas de seguridad del Estado cubano, que
según ella siempre ha sometido a las Damas de
Blanco a la represión. "En una ocasión me
lanzaron un perro que me partió la pierna y
estuve nueve meses con el yeso puesto, pero aun
con la pierna partida salí a caminar con las
Damas (...), lo que demuestra que el Gobierno
cubano tiene diversas formas de exiliarte",
manifestó.
Yolanda Huerga asegura que las Damas de Blanco han
conseguido que el mundo no se olvide del grupo de los 75
disidentes cubanos que fueron detenidos durante la
madrugada del 18 de marzo de 2003, conocida como la
Primavera Negra de Cuba, entre los que se encontraba
su marido, el poeta y periodista Manuel Vázquez Portal.
"Tras la ola de arrestos de 2003 decidimos que
nuestros maridos no se iban a quedar sin defensa y
convertimos al Gobierno cubano en responsable de los 75
casos", explica Huerga. Vázquez fue condenado a 18 años
de cárcel, pero fue excarcelado un año y medio después
de su arresto "debido al activismo ejercido durante su
estancia en la cárcel", según Huerga. Tras su
excarcelación, la pareja emigró a Miami, donde tienen
fijada su residencia.
A pesar de vivir lejos de Cuba, Huerga asegura que se
sigue considerando una Dama de Blanco. "Cada vez que las
veo en la televisión me dan ganas de seguir luchando con
ellas", asegura. "Cuando comenzamos tan sólo éramos un
grupo de mujeres más asustadas que otra cosa, y nunca
pensamos que este grupo tomaría la transcendencia
internacional que ahora tiene", explica.