PATRICIA
FERNÁNDEZ DE LIS -
Madrid - 18/05/2007
Más de mil millones de
personas usan cada día Internet para comunicarse y
buscar información. Decenas de Gobiernos buscan,
mientras, la manera de controlarles. Hoy se hace público
un estudio de la prestigiosa organización OpenNet,
integrada por las universidades de Oxford, Cambridge,
Harvard y Toronto. En él se concluye que 25 países -entre
ellos, Irán, China y Corea del Sur- ejercen la censura
de webs con contenidos políticos o sociales
peligrosos, e impiden el acceso a aplicaciones como
YouTube o Google Maps. Además, sus métodos de censura
están sofisticándose en muchos casos gracias a la
colaboración de empresas occidentales.
"La censura en Internet está
aumentando en escala, alcance y sofisticación en todo el
mundo", dice John Palfrey, profesor de Derecho en la
Universidad de Harvard. Es la primera vez que OpenNet
realiza este estudio, aunque lleva analizando la
situación de la libertad de expresión en Internet desde
2003. En este informe se han analizado 200.000
observaciones (diez accesos) a miles de webs,
alojadas en 120 proveedores de Internet (ISP).
Los 25 países que, según el
estudio, ejercen censura en la Red no lo hacen de la
misma manera, ni en la misma medida. Corea del Sur, por
ejemplo, sólo impide el acceso a las informaciones
relacionadas con Corea del Norte. Hay quien prefiere
ejercer una censura puntual, como Turquía, que impidió
el acceso temporal de sus ciudadanos a YouTube por un
vídeo que "ofendía" la memoria del primer presidente de
la República, Mustafá Kemal Ataturk. El informe
no incluye Corea del Norte ni Cuba, no porque no se
ejerza la censura sino porque los investigadores
aseguran que no podrían garantizar la seguridad de sus
fuentes en el país.
Los autores del informe han
detectado tres tipos de censura. La más común es la
política, ejercida para evitar la difusión de ideas por
parte de partidos de la oposición, defensores de los
derechos humanos o disidentes. El peor país para la
censura política es Myanmar (antigua Birmania), seguido
de China e Irán. El segundo tipo de censura es la
social, que impide acceder a contenidos vinculados con
derechos de grupos como mujeres y homosexuales. Irán,
Omán y Arabia Saudí encabezan esta lista negra.
Un tercer tipo de censura se relaciona con la "seguridad
nacional", es decir, se impide el acceso a webs y sitios
de noticias de grupos insurgentes o terroristas.
Myanmar, China e Irán repiten en los tres primeros
puestos.
Aunque los autores del
estudio se resisten a identificar al país del mundo que
más ejerce la cibercensura, debido a las
diferencias entre unas y otras prácticas, un vistazo a
estas tres listas indica que es Irán. Según datos de
Reporteros sin Fronteras (RsF), una veintena de
bloggers han sido encarcelados en el país desde 2006
y se ha impedido el acceso a unas 10 millones de webs "inmorales".
China, por su parte, ostenta el triste récord de tener
mayor número de personas encarceladas por
ciberdisidencia: 52, de un total de 68 en todo el
mundo, según RsF.
"Internet es el mayor aliado
de la libertad de expresión", explica Rafael Jiménez
Claudín, secretario general de RsF. "Por eso, quienes no
están interesados en que se ejerza utilizan una gran
variedad de métodos para controlarla".
La técnica más común de
censura es la imposición de leyes que prohíben el uso de
determinados términos (en China, por ejemplo, "democracia"
o "derechos humanos"). También se utilizan filtros en
los servidores de los ISP. El más conocido es
SmartFilter, fabricado por la compañía estadounidense
Secure Computing. Tanto OpenNet como RsF denuncian la
colaboración de las empresas occidentales en esta
censura aunque, como dice Jiménez Claudín, "lo bueno de
Internet es que, cuando se cierra una puerta, siempre
hay alguien dispuesto a abrir otra".