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Derechos Humanos


Human Rights


CARTA ABIERTA

A QUIEN PUEDA INTERESAR

Esta carta abierta responde a la carta abierta dirigida al Fiscal General de Los EEUU, Alberto González,  por más de 665 firmantes con respecto a sus deseos de obtener la libertad inmediata de “los cinco de Miami.” Los firmantes de la misma son en general izquierdistas pero no todos son totalitaristas ni dictatoriales. Algunos son demócratas no solo en términos de su partido político en los EEUU sino de su orientación acerca de la división de poderes y el relevo periódico de los dirigentes electos a través de elecciones multipartidistas.

Nosotros, los que nos unimos a esta misiva, no venimos con credenciales de premios Nobel ni de ninguna otra índole excepto que somos cubanos. Sin embargo, los firmantes que apoyan la posición del régimen de Castro y su campaña para causar la inmediata liberación de los cinco acusados por espionaje en los EEUU vienen con credenciales políticas y profesionales de Latino-América, Europa, África, Norte-América y de Cuba. Entre ellos hay arquitectos, novelistas, pensadores, artistas, periodistas, cineastas, economistas, historiadores, teólogos de la liberación, curas jesuitas, abogados, músicos, bibliotecarios, antropólogos, y profesores. Hay esposos y esposas. Los mismos no aceptan el hecho que la historia ha recogido claramente que desde finales del siglo pasado  el régimen de Fidel Castro infiltró en los Estados Unidos a un número de agentes con el propósito explícito de espiar a varios niveles la sociedad norteamericana. Algunos de esos espías, años más tarde, fueron apresados, juzgados y condenados con evidencia que todavía es válida e irrefutable. Esta realidad la niegan en la carta que ha hecho circular  Castro  firmada por más de medio millar de sus aliados. 

El argumento elaborado por Castro y sus firmantes estipula que el juicio federal que vio esta causa se celebró en la ciudad de Miami, y que la comunidad de cubanos y cubano-americanos en el Sur de la Florida intervino en el juicio. Esto está muy lejos de la verdad porque no había ningún cubano ni cubano-americano en el jurado que condenó a los cinco espías. Además,  el exilio cubano del Sur de la Florida ni se hizo presente en el juicio ni los alrededores de la corte federal en calidad de activistas, ni lanzaron campaña en la prensa, ni se tiraron a las calles manifestándose en contra de los acusados.

Sin embargo, inmediatamente después de conocerse el veredicto y las respectivas sentencias a los cinco cubanos acusados de espionaje, el régimen de Castro lanzó una campaña internacional para “liberar a los cinco de Miami.”  Con el paso del tiempo y la continua repetición de la campaña de Castro en la prensa, círculos diplomáticos, etc., el 9 de agosto del 2005, la campaña de Castro aparentó tener éxito. Un tribunal de la corte de Apelaciones del Onceno Circuito Federal en Atlanta declaró el juicio antes mencionado nulo. Inmediatamente, la campaña de Castro se transformó en una campaña para liberar inmediatamente a “los cinco de Miami.”

La corte de Atlanta no declaró absueltos de culpa a Gerardo Hernández Nordelo, René González Sehwerert, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez y Fernando González Llort, “los cinco de Miami.” No. Declaró que en el juicio en el cual los mismos fueron condenados pudieron haber influencias comunitarias que de alguna manera influenciaron el fallo del tribunal. Las evidencias en contra de “los cinco de Miami” están intactas. El tribunal de Atlanta no las anuló. Y el tiempo que ha pasado, lejos de anularlas quizás las ha puesto en mejor perspectiva. Después de todo, ya el humo de las avionetas pulverizadas se ha disipado pero la memoria de las acciones en las cuales estuvieron envueltos “los cinco de Miami” ligadas a esa acción criminal del régimen castrista todavía no han sido condenadas con todo el peso de la ley. 

Estamos en desacuerdo con la premisa de que el encarcelamiento de “los cinco de Miami” debe cesar inmediatamente. El encarcelamiento de los acusados lejos de ser arbitrario es necesario a la luz de la intensa campaña propagandística del régimen de Fidel Castro. Además, “los cinco de Miami” no sólo estaban espiando e infiltrando a grupos pacíficos de cubanos en los EEUU. Estaban también, de acuerdo a lo demostrado por la evidencia, espiando en instalaciones militares y de defensa de este país.

Nosotros, por lo tanto, no pedimos que le den la libertad inmediata a “los cinco de Miami.” La vida, gran parte de ella pasada en el exilio, nos ha influenciado con mucha más fuerza que la lista de personajes acumulados por la dictadura castrista. No, no estamos a favor de los 5.

Nosotros, en vez, pedimos primero que los firmantes que han sido engatusados por Castro y sus secuaces para actuar a favor de una causa tan gastada y tan malévola que ha mantenido al pueblo de Cuba bajo una de las más largas dictaduras autoritarias de la historia contemporánea, revisen sus premisas y reconsideren su posición al lado de los criminales de los paredones de fusilamiento, el presidio político cubano que aún cuenta con prisioneros de conciencia, los brigadistas muertos en la tristemente famosa rastra a La Habana, los muertos del Escambray con sus familias desplazadas, los mártires del Canímar, las víctimas de las campañas internacionalistas, los muertos en el estrecho de la Florida, las víctimas del “13 de marzo,” el 24 de febrero del 1996 y todas la familias cubanas que han quedado divididas y separadas por Fidel Castro y sus aventuras de poder.

Segundo, nosotros pedimos que no le den la libertad inmediata a “los cinco de Miami” sino que le den y respeten la libertad de los 11.

Sí, de los 11, de los 11 millones de cubanos.

Nosotros no estamos por los 5, estamos por los 11!

Y finalmente, tercero, para los socialistas firmantes que aparecen en la carta al Fiscal General de los EEUU apoyando la posición del régimen castrista le apuntamos que el caso de Castro y la problemática cubana no es un problema político interno de los EEUU que merite la atención de tan larga lista de firmantes. Y finalmente, en especial a aquellos que firmaron la Declaración de Porto Alegre y ahora se han re-agrupado en esta campaña apoyando al dictador más notorio de nuestra América, que mantiene un control férreo de la prensa cubana y los órganos de prensa, Internet, etc., y que no ha permitido en repetidas circunstancias la entrada en Cuba del relator de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, les queremos recordar que un personaje que ustedes respetan aún después de su muerte dijo: “El Estado a veces se equivoca. Cuando sucede uno de esos errores, se nota una disminución del entusiasmo colectivo.” Ya es hora de aceptar que hay una gran disminución en el entusiasmo libre y colectivo de los cubanos, que Cuba no es Castro, y que el Estado bajo Castro se ha equivocado en numerosas oportunidades. 

Invitamos a todos los que vean en este documento una alternativa y una respuesta a la mencionada carta abierta al Sr. Alberto González, que la envíen al mismo (AskDoJ@usdoj.gov  ) y a las personas que se han manifestado a favor de “los cinco de Miami.