La organización pro derechos
humanos Amnistía Internacional (AI) denuncia en su
informe anual sobre las torturas y malos tratos, que
estas prácticas persisten en más de cien países como
resultado de la acción de las fuerzas de seguridad,
policía y otras autoridades del Estado. AI ha publicado
los datos con motivo del Día Internacional de Apoyo a
las Víctimas de la Tortura, que se celebra hoy.
"Es preocupante el hecho de
que no todos los países tomen medidas para erradicar
todas las formas de tortura patrocinadas por el Estado,
y que algunos de ellos, incluso, la estén fomentando,
mientras otros cierran los ojos o permiten que otros
países la practiquen en su nombre", afirma AI.
"La tendencia, en el
contexto de la 'guerra contra el terrorismo' (impulsada
por EEUU), a legitimar e incluso legalizar el uso de la
tortura no hace sino acentuar esta preocupación", según
Amnistía. La organización asegura haber detectado casos
de tortura en numerosos países, entre los que destaca EE
UU, a quien reprocha su "guerra contra el terrorismo".
La ONG acusa a Washington y sus aliados de "abusos
sistemáticos" perpetrados en el marco de la lucha
antiterrorista, como "reclusiones secretas,
desapariciones forzadas y torturas y otros tratos
crueles, inhumanos y degradantes".
AI también condena el
mantenimiento de la prisión estadounidense en la base
naval de Guantánamo, donde están recluidos supuestos
terroristas sumidos en un limbo legal y cuyo eventual
cierre está estudiando la Casa Blanca. "Guantánamo, los
centros de detención secreta y la externalización de la
tortura mediante entregas 'extraordinarias', en
numerosas ocasiones con la complicidad de gobiernos
europeos, se han convertido en símbolos ostensibles del
abuso de poder por parte de EE UU", señala Amnistía.
La lista negra incluye a
España
España también es objeto de
las críticas de AI, que asegura que en este país sigue
habiendo "informes de tortura y malos tratos a manos de
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley". Esa
situación, precisa, se ve "agravada por la falta de
investigaciones sistemáticas e independientes de tales
incidentes".
Pese a haber ratificado en
2006 el Protocolo Facultativo de la Convención contra la
Tortura, España -insiste- "mantiene vigentes prácticas
condenadas por el relator especial de la ONU sobre la
cuestión de la tortura por considerar que aumentaban el
riesgo de tortura y maltrato, como la detención en
régimen de incomunicación".
Otro país europeo bajo
sospecha es el Reino Unido, que continuó “socavando la
prohibición universal de la tortura al intentar expulsar
a personas a las que consideraba sospechosas de
terrorismo a países con historiales de tortura y otros
malos tratos", según Amnistía. En Rusia, apunta AI, "se
practicaron torturas bajo custodia policial en todo el
país".
Fuera de Europa, la
organización lamenta que en muchos países de Oriente
Medio y el norte de África "las fuerzas de seguridad
tenían prácticamente carta blanca para detener,
intimidar y torturar a los oponentes políticos y los
presuntos delincuentes". Como ejemplos de esa situación
cita a países como Argelia, Egipto, Irak, Irán, Jordania,
así como Arabia Saudí, Kuwait, Libia, Marruecos, Siria,
Túnez y Yemen.
Sobre Latinoamérica, AI
habla de supuestos casos de tortura y malos tratos en
México, Chile y Paraguay.